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Por qué Venezuela es tan propensa a sufrir terremotos destructivos (y cómo se comparan los de esta semana con los del pasado)

Por qué Venezuela es tan propensa a sufrir terremotos destructivos (y cómo se comparan los de esta semana con los del pasado)

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  • Categoría: SISMICA
  • Subcategoría: TERREMOTOS

Los dos terremotos que este miércoles golpearon el norte de Venezuela y dejaron cientos de muertos y miles de heridos han vuelto a poner de manifiesto la propensión del país a sufrir movimientos sísmicos y sus efectos catastróficos.

Los dos terremotos sucesivos del miércoles tuvieron magnitudes de 7,2 y 7,5 e hicieron que cientos de edificaciones se derrumbaran, atrapando a numerosas personas bajo los escombros.

El desastre ha hecho que el país se enfrente a una grave emergencia agravada por las precarias condiciones de vida de gran parte de su población desde hace años.

Mientras los ciudadanos y los equipos de rescate se afanan en buscar a sobrevivientes, muchos se preguntan cómo fue posible que un desastre natural de esta magnitud golpeara al país sudamericano con consecuencias tan nefastas. La respuesta está en la geología y la historia de Venezuela.

Las placas y fallas de Venezuela

No es la primera vez que Venezuela sufre sismos de gran magnitud y consecuencias catastróficas. Ello se debe a que el país se ubica cerca del límite de dos placas tectónicas, la placa del Caribe y la placa sudamericana.
"Cuando finalmente empiezan a moverse de nuevo, se liberan enormes cantidades de energía, lo que hace a Venezuela propensa a los terremotos", señala Stallard.

El desplazamiento de la placa del Caribe al este de la placa sudamericana, a un ritmo de 2 centímetros anuales, según las estimaciones de los científicos, explica los movimientos telúricos en el país.

El movimiento de las placas a lo largo de milenios ha generado un sistema de fallas cuya confluencia en el norte de Venezuela aumenta la probabilidad de sismos de gran magnitud.

Se trata de las fallas de Boconó, que va desde el Táchira hasta el Caribe; la de El Pilar, que atraviesa principalmente el estado nororiental de Sucre; y la de San Sebastián, que recorre el mar cercano a la Cordillera de la Costa venezolana.

Aunque su recorrido es totalmente submarino, la falla de San Sebastián discurre casi en paralelo a pocos kilómetros del litoral central de Venezuela. Su distancia de Caracas es de solo 30 kilómetros, lo que hace habituales los temblores en la capital venezolana.

La alta concentración de fallas contribuye a la alta sismicidad del territorio venezolano, especialmente en el norte.

En la región andina de Mérida, por ejemplo, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) detecta decenas de pequeños sismos cada día.

Esta entidad adscrita al gobierno venezolano cuenta hasta 131 episodios sísmicos de consideración entre 1530 y 2004, pero la cifra es presumiblemente mayor ya que hasta comienzos de este siglo la red de estaciones de medición era muy inferior a la actual.