
POLVO EN LA LUNA ENCÉLADO
La luna
de Saturno, Encélado, pertenece al grupo de cuerpos del sistema solar que se
cree tienen un océano de agua líquida bajo su superficie (en este grupo están
también la luna de Júpiter Europa y el planeta enano Plutón). Parte de la
evidencia está en la serie géiseres o plumas de vapor y granos o polvo de hielo
de agua que se emiten desde cuatro grietas de unos 130 km de largo en su polo
sur. En el polvo de estos géiseres la nave Cassini (una misión ya extinta de la
NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana) detectó
trazas de compuestos químicos (por ejemplo, algunas sales, entre ellas sal
común) que solo se pueden producir cuando están en contacto agua líquida y
material rocoso a una temperatura relativamente alta, algo parecido a lo que
sucede en el fondo del océano terrestre cerca de las fisuras en zonas
volcánicas activas llamadas “ventilas hidrotermales”.
Los
géiseres de esta luna son de gran relevancia para el ambiente de Saturno. Por
ejemplo, el polvo mantiene la superficie de Encélado cubierta con una capa de
hielo muy puro, que hace que su superficie refleje casi toda la luz que recibe
del Sol, como si fuera un espejo. Parte del polvo de hielo se riega a lo largo
de la órbita de Encélado, alimentando la parte interior del llamado anillo E
(de polvo) que rodea a los característicos anillos principales de Saturno.
También, el vapor de los géiseres produce una estructura de moléculas de agua
alrededor de Saturno y los granos de hielo más pequeños (de fracciones de micra
o de milésimas de milímetro) de los géiseres logran escapar de Saturno a
cientos de kilómetros por segundo al ser acelerados por el campo eléctrico del
planeta.
En un
estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters, un investigador y
dos estudiantes del grupo de Ciencias Espaciales del Instituto de Geofísica de
la UNAM, explican que el movimiento de estas partículas puede describirse a
partir de un modelo de tres fuerzas: la fuerza de arrastre del gas de los
géiseres que las empuja hacia afuera de las grietas del polo sur; la fuerza
gravitacional de Encélado que afecta a la masa de las partículas y la llamada
fuerza de Lorentz que es, en realidad, la suma de las fuerzas de los campos
magnético y eléctrico de Saturno. La fuerza de Lorentz afecta a estas
partículas de polvo porque se cargan eléctricamente cuando capturan los
electrones libres que circulan cerca de Encélado. Una de las dificultades del calculo
de la fuerza de Lorentz es que se debe conocer la configuración del campo
magnético de Saturno cerca de Encélado.
Se sabe
que el campo magnético de Saturno (y de otros planetas como la Tierra) se
comporta globalmente como un dipolo, similar al de un imán común, pero cerca de
Encélado el campo magnético es distorsionado por los géiseres como lo pudo
medir la nave Cassini al pasar cerca de Encélado. Con estos pocos datos, fue
posible construir una imagen tridimensional detallada de este campo
distorsionado y en las simulaciones que pudieron generarse se pudo ver que
estas distorsiones magnéticas producen desviaciones muy particulares en las
trayectorias de las partículas de polvo.
El
modelo desarrollado en este trabajo concluye que los granos de polvo pueden
escapar dependiendo de su tamaño y de la velocidad con la que salen de las
grietas. El límite de tamaño es 0.3 micras, es decir, los granos mayores a 0.3
micras caen sobre la superficie del satélite y los menores a 0.3 micras pueden
escapar aún cuando su velocidad sea un poco menor a la velocidad de escape del
satélite (207 m/s). La excepción son las partículas más pequeñas (de centésimas
o milésimas de micra) que escapan casi instantáneamente.
Una
gran cantidad de partículas pueden tardar hasta 7 horas en escapar del satélite
o en caer en su superficie. Debido a que la actividad de los géiseres es casi
ininterrumpida, Encélado tiene una exósfera o nube tenue de polvo que lo
envuelve.
Hasta
ahora no se han detectado géiseres de agua similares a los de Encélado en otras
lunas del sistema solar, pero parte de los modelos y métodos de este trabajo
pueden aplicarse a otras lunas o aún a planetas para determinar las
trayectorias de partículas de polvo que son expulsadas por otras fuentes como
los impactos de meteoroides.
REF:https://areas.geofisica.unam.mx/ciencias_espaciales/noticias/noticiasA/NOTA16.html