
EL MISTERIOSO GRAVITÓN Y SU PAPEL EN LA FÍSICA CUÁNTICA
La gravedad sigue siendo un enigma para la física
teórica, pero parece que únicamente el gravitón, una partícula hipotética no
detectada, podría dar solución a esa problemática.
Gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte y
fuerza nuclear débil. Seguro que esos cuatro términos te suenan: son las
fuerzas fundamentales que gobiernan el Universo en el que habitamos. Sin
embargo, de todas ellas, probablemente la gravedad es la más familiar para
todos nosotros, responsable de mantener nuestros pies en el suelo y los
planetas del Sistema Solar en órbita alrededor del Sol.
Podrías pensar que una fuerza tan común y cercana no es
ningún misterio, pero te estarías equivocando: la gravedad sigue siendo un
enigma para la física teórica y parece que únicamente el gravitón, una
partícula hipotética no detectada, podría dar solución a esa problemática.
EL ESLABÓN PERDIDO
Definir la gravedad siempre ha sido un gran reto. Desde
la primera teoría de Newton hasta la moderna curvatura del espacio-tiempo de
Einstein, el concepto ha ido variando mucho a lo largo de la historia. No
obstante, muchos físicos afirman que la única solución a esa
multi-conceptualidad es aportar una explicación desde un punto de vista
cuántico. Así, desde la segunda mitad del siglo XX, una gran parte de la
comunidad científica apostó por encontrar una teoría que uniese todas aquellas
explicaciones cuánticas del mundo microscópico con la física clásica que
explica los comportamientos de “lo más grande”: una teoría del todo.
Sin embargo, la gravedad es el eslabón que compromete esa
hipótesis, pues es la única de las cuatro fuerzas elementales que no cuenta con
una partícula especializada que la trasporte – la fuerza electromagnética es
transportada por fotones y las nuclear débil y fuerte por bosones. Para paliar
este gran inconveniente, los científicos han intentado incorporar una de esas
partículas para el caso de la gravedad, el gravitón. Pero, hasta el momento, su
integración en los modelos matemáticos actuales y su implementación como una
partícula análoga al fotón o a los bosones ha sido un completo desastre.
¿QUÉ ES EL GRAVITÓN?
En caso de existir, se espera que el gravitón sea una
partícula sin masa con la capacidad de propagarse a la velocidad de la
luz. A todo ello, debe sumarse que
también se identificaría como una partícula neutra en cuanto a carga que se
acoplaría de una forma extremadamente débil con otras partículas, lo que
provocaría que su detección directa sea un desafío monumental. Además, la
teoría cuántica de la gravitación requiere que el gravitón se comporte de forma
similar al fotón pero al contrario que en el electromagnetismo: aquí los
gravitones podrían interactuar con ellos, mientras que los fotones realmente no
tienen esa capacidad.
Estos requerimientos tan específicos han provocado que,
hasta día de hoy, los intentos de crear una teoría cuántica simple de la
gravedad hayan fracasado. No obstante, para resolver este problema, una buena
parte de la comunidad científica opta por defender una teoría que pondría fin
al dilema y reuniría a toda la física bajo un único concepto: la teoría de
cuerdas. Esta postularía que las partículas subatómicas, como electrones y
quarks, no serían entidades puntuales, sino cuerdas que vibran en el espacio a
diferentes frecuencias. Cada una se distinguiría de la otra por su vibración -
los electrones oscilarían a una frecuencia distinta que los fotones o los
quarks – y, consecuentemente, una de esas frecuencias de vibración
correspondería al gravitón.
DESAFÍOS Y PREGUNTAS ABIERTAS
A pesar de todo, su existencia sigue siendo una potencial
hipótesis que, en caso de ser cierta, podría llegar a ofrecer nuevas
perspectivas sobre la naturaleza de la gravedad y sobre su unificación con las
otras fuerzas fundamentales. Por ejemplo, desde un punto de vista astrofísico y
cosmológico, el estudio del gravitón podría ayudar a comprender fenómenos como
las ondas gravitacionales, la materia oscura y la energía oscura, abriendo
nuevas vías para explorar el Universo a gran escala.
Además, el gravitón también podría tener aplicaciones
tecnológicas potenciales. Aunque su detección sigue siendo un gran desafío, el
desarrollo de nuevas tecnologías y métodos experimentales podría abrir la
puerta a técnicas innovadoras para estudiar y aprovechar la gravedad a escala
cuántica. Este hecho podría llegar a revolucionar campos como la ingeniería
espacial o la detección remota, aunque es todo un gran supuesto.
Ahora bien, no hay que olvidar que, a pesar de los
avances o las perspectivas prometedoras, aún quedan numerosas preguntas
abiertas y grandes desafíos en torno al gravitón. Su naturaleza exacta, su
relación con la gravedad cuántica o su papel en la unificación de las fuerzas
fundamentales siguen siendo temas activos en la investigación y, al menos por
un futuro cercano, parece que lo seguirán siendo.
REF: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/misterioso-graviton-su-papel-fisica-cuantica_22112